
Germán Dehesa
18 Ago. 09
Lo acabo de ver en la TV y quedé francamente sorprendido. Por boca de
usted vine a saber que la Secretaría a su digno cargo planea para
septiembre un aumento en los impuestos. Dijo usted esto y se quedó con
rostro muy satisfecho y bonachón, haga de cuenta Oliver Hardy cuando
lograba pedir su refresco de sasafrás. No es por molestarlo, Don
Carstens, pero de una vez le voy diciendo que me niego y me negaré
rotundamente a aceptar esa alza que, tal como fue presentada, más
parecía una "puntada", que algo bien razonado y de cara a la
ciudadanía. Ustedes hacen sus reunioncitas para tomar decisiones que
afectarán a todos y así, sin la menor explicación, nos anuncian esos
cambios que siempre son, según ustedes, "para bien de la patria". Cada
vez que nos hacen su perrería pretenden aplacarnos diciendo que todo
es para servirnos mejor. A mis 65 años de edad, he tenido ya tiempo
suficiente para comprobar que no hay cambios sustanciales que avalen
lo dicho por la alta burocracia. Es decir, nuestros servicios siguen
siendo de chisguete y para comprobarlo basta observar el ominoso y
tornadizo comportamiento de la energía eléctrica en nuestros hogares
cualquier tarde lluviosa. Es un desastre, como lo es el campo, como lo
son esos hospitales rurales que, al poco tiempo de su inauguración, ya
han sido saqueados y desabastecidos. Miremos hacia la educación y de
ninguna manera miramos el afable e inteligente rostro de Don Pablo
Latapí, sino el de la Gordillo, esa mancha escurridiza, deforme y
acuosa, o asomémonos a nuestros corruptísimos cuerpos policíacos que
ya no pueden ser más ignorantes, más miedosos, más impreparados y más
dispuestos a transar con la delincuencia.. Junto a esto, veamos los
crecientes salarios y prebendas de los diputados, senadores y toda la
caterva de "los que ya llegaron". Ellos, no nosotros, son los únicos
beneficiarios de estos aumentos que, de tiempo en tiempo, se les
ocurren a los de nuestra casta dominante.
Mi estimado Don Carstens: ¿quiere usted subir los impuestos?, bueno,
pero primero díganos por qué, explíquenos de modo sencillo cómo es que
no le están saliendo las cuentas y necesita más dinero; dinero que, no
lo olvide, sigue siendo nuestro y nunca de usted. Los países que
llamamos "democráticos" están obligados a tener un gobierno al que
tienen que mantener para que éste, entre otras cosas, administre bien
el dinero que ponemos en sus manos y lo aplique con tino y rectitud.
Resulta, Don Carstens, que ahora va a necesitar más y yo ciudadano y
causante tengo todo el derecho a preguntar: ¿para qué lo quiere?,
necesito que nos muestre una lista puntual y desglosada de a qué se
van a aplicar esos nuevos dineros; de otra manera, esto sería pachanga
y un flagrante abuso de autoridad de su parte. Quedamos claros: si no
me explica para qué lo quiere, no le voy a dar ni un centavo de mi
dinero que en este año horrendo he podido reunir con trabajos y
chambas que ni usted, ni sus diputados pueden imaginar. Hacer el
anuncio del aumento al tiempo que los periódicos denuncian los gastos
imbéciles de la Presidencia y de su administración, es un insulto
intolerable. No pago porque no es ético y háganle como quieran.